Feb 08 2009
Bocadillos de Esquipulas
BOCADILLOS DE LOS AÑOS SETENTA.
Esquipulas es un pueblo que ha sufrido una evolución acelerada a partir de 1970, como producto de la apertura de la carretera que nos une con la ciudad capital, y la consecuente serie de acontecimientos nacionales e internacionales que se fueron dando.
Sin embargo, durante algunas épocas, anteriores o posteriores, la manera de vivir, trabajar, vestir o alimentarse, de los esquipultecos quedó grabada en la mente de muchos paisanos. Quizá, quienes vivieron esos períodos de tiempo, siendo niños o jóvenes, ahora de adultos comenten a sus hijos, nietos o amigos, aquellas situaciones que formaron parte del folclor de esta tierra bendecida por Dios, a través de nuestro milagroso Cristo Negro.
Quisiera referirme específicamente a ciertos “bocadillos” que en los años setenta se disfrutaban en nuestro pueblo, los cuales serguramente quienes consulten esta página coincidirán en que dichos alimentos, preparados de manera artesanal, con el mayor de los deseos de agradar al paladar más exigente, tomaron fama, siendo buscados y adquiridos sin importar la distancia que se tenía que recorrer para adquirirlos.
De esa cuenta, me gustaría preguntarle si usted recuerda haber saboreado: el pan de yemas, polvorones y semitas de doña María de Sandoval; la torta de doña Yita Luna; el pan francés de doña Mirtala Guzmán de Leiva; los salpores de doña Chus Landaverry; los pastelitos de crema de doña Marianita; el manjar de doña Rosita y doña Carlota Ramírez; las canches de frijol de doña Chavela, mujer de Lico; los helados de café que vendían en el cine Aldana; los helados de incaparina que hacía la esposa de don Emerio Barillas; las naranjas con colorete que vendía don Reyes Pinto; los mangos con pepita y chile de don Pedrito y don Lencho; los rellenos de doña Tina Gómez; el dulce leche de doña Tala, quien vivía cerca del puente chiquito; el dulce sobado de doña Chela Mayorga; el curtido de doña Quirina; y otras delicias como las torrejas, la leche de burra, los coyoles en miel, los nances tronados, las hojuelas, etc., elaborados por manos prodigiosas de señoras cuyos nombres no recuerdo, pero cuyo sabor inigualable añoro. Dios bendiga a esas personas, -la mayoría ya duerme el sueño de los justos-, por habernos brindado a los esquipultecos estos bocadillos que hoy solo son parte del recuerdo de una hermosa época.




