Miércoles de Ceniza

Autor: admin

La ceniza es símbolo de nuestra fragilidad y limitación humana. Ser consciente de que un día moriremos, implica el querer aprovechar nuestra vida para llevar a cabo el plan de Dios, el saber descubrir la verdadera escala de valores en nuestra existencia, el comprometernos para crear un mundo más humano, más justo y más cristiano.

Y TÚ… ¿PORQUÉ TE PONES CENIZA?

miercoles_de_ceniza_esquipulas No quisiera que tu fueras uno más de esos cristianos que hacen cosas sin saber por que. Para mucha gente de distintos lugares el Miércoles de Ceniza es algo así como una fecha mágica. Las Iglesias se llenan como nunca, se hacen grandes colas e incluso aparecen ese día quienes nunca van a misa los domingos.

Para algunas la ceniza es cosa de superstición, de suerte. Si no se

la ponen piensan que alguna cosa mala les sucederá.

Para otros la ceniza no solo sirve para alejar el mal, sino también

para atraer el bien. Es una especie de “amuleto de la buena suerte”. Por eso insisten en que se les ponga hasta a los niños muy pequeños (’ya tiene su patita de conejo, su ojo de venado y su ajo macho, pero por favor póngale ceniza… para que no se enferme’).

Así como presumen un vestido o un reloj, quieren presumir su cruz.

Por eso buscan la Iglesia donde se la hagan más bonita.

Y hay quienes van “por si las moscas”, pues no saben lo que es y a

veces ni tiene fe, pero se la ponen para librarse del mal o para obtener

algún bien (’yo, por aquello de no te entumas, pues si no me hace bien,

tampoco me hace mal’).

Foto de Noelia Pazos

Fuente Pastoral Juvenil Acuyan

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1 Comentarios

  1. Luis Sagastume dice:

    Con la imposición de las cenizas, se inicia una estación espiritual particularmente relevante para todo cristiano que quiere prepararse dignamente para la vivir el Misterio Pascual, es decir, la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor Jesús.
    Este tiempo vigoroso del Año Litúrgico se caracteriza por el mensaje bíblico que puede ser resumido en una sola palabra, del griego: “metanoeiete”, es decir “Convertíos”. Este imperativo es propuesto a la mente de los fieles mediante el rito austero de la imposición de ceniza, el cual, con las palabras “Convertíos y creed en el Evangelio” y con la expresión “Acuérdate que eres polvo y al polvo volverás”, invita a todos a reflexionar acerca del deber de la conversión, recordando la inexorable caducidad y efímera fragilidad de la vida humana, sujeta a la muerte.
    La sugestiva ceremonia de la ceniza eleva nuestras mentes a la realidad eterna que no pasa jamás, a Dios; principio y fin, alfa y omega de nuestra existencia. La conversión no es, en efecto, sino un volver a Dios, valorando las realidades terrenales bajo la luz indefectible de su verdad. Una valoración que implica una conciencia cada vez más diáfana del hecho de que estamos de paso en este fatigoso itinerario sobre la tierra, y que nos impulsa y estimula a trabajar hasta el final.
    Sinónimo de “conversión” es así mismo la palabra “penitencia”… Penitencia como cambio de mentalidad. Penitencia como expresión de libre y positivo esfuerzo en el seguimiento de Cristo.

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