Un triunfo del pueblo

Autor: Guilver Salazar
Un triunfo del pueblo

Por Guilver Salazar - La gran mayoría de las últimas generaciones de guatemaltecos, ha estado tan alejada de las alegrías que produce el triunfo, que en su frustración han decidido buscar en los triunfos de los demás, satisfacer esa necesidad. De esa cuenta, un día cualquiera, quizá sin explicación alguna, se hizo rojo o crema, y cada vez que gana “su equipo”: grita, canta, llora, revienta cohetes, pide pizza a un restaurante, se toma un par de cervezas y hasta sale en caravana con sus amigos. Sin embargo, aquella alegría no llena totalmente su deseo de sentirse triunfador, por lo que escoge simpatizar con el Barcelona o Real Madrid, y vuelve a repetir la historia. Y esa misma insatisfacción, lo lleva a convertirse en simpatizante de cualquier partido político, con el que sale, si es posible todos los días, recorriendo grandes distancias, aguantando hambre, sol y lluvia, y soñando con el día en que “su partido” salga triunfador, para luego asumir una actitud bastante similar a la que opta cuando “su equipo de fútbol” gana un encuentro o el campeonato.

En la mayoría de los casos, no se dan cuenta que simpatizan con un equipo, conformado por uno o varios patrocinadores, una dirigencia, un cuerpo técnico y un grupo de jugadores al que no conocen, y que tampoco ellos saben de la existencia de sus aficionados: quiénes son, dónde radican, cómo viven, qué necesidades tienen, etcétera. Peor aún, si ese equipo radica en España o en otros países lejos del nuestro. Lo mismo sucede con el partido político, cuyos financistas de campaña, dirigencia y candidatos, lo único que saben de sus simpatizantes y electores, es que serán la escalera que les llevará al triunfo, el cual significa: una mejor posición social, económica y una serie de privilegios adquiridos, gracias a los que viven urgidos de triunfos, y que siguen gritando en la calle: ¡ganamos!, aunque en realidad, de manera personal no ganen absolutamente nada, y por el contrario, tengan que pagar más impuestos, perder sus recursos naturales con la explotación de sus riquezas, aceptar leyes que no solucionen nada, y hundirse en la miseria, el desempleo, la inseguridad, el analfabetismo y la insalubridad, entre muchas otras.

Naturalmente, lo mejor sería cambiar de actitud, buscando los triunfos personales, en donde nosotros seamos realmente los ganadores: obtener un título profesional, destacar en el trabajo eficiente, ganar un premio en las artes y las letras, construir nuestra propia casa, ser nosotros los jugadores o los candidatos, etcétera.
Probablemente, los guatemaltecos que vivieron allá por el año de 1944, experimentaron situaciones similares, por lo que un día, decidieron unirse para acabar con aquella situación, y de esa manera brindarle a Guatemala y a los guatemaltecos un futuro mejor. Ese deseo de triunfo verdadero, esa actitud de unidad, de búsqueda del bien común y deseos de un verdadero cambio, motivó a los líderes y pueblo en general, a darle vida a lo que hoy conocemos como LA REVOLUCIÓN DEL 20 OCTUBRE DEL 44.
Saludos, en este memorable día.

1 Comentarios

  1. Jiménez Súchite dice:

    Maravilloso.

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