ENRIQUE FIGUEREDO - Barcelona - 18/09/2007
Es recomendable que los niños naveguen por internet con la supervisión de los padres
Del mismo modo que un pederasta puede estar al acecho de un menor en cualquier parque o rincón oscuro de una calle, lo puede estar en cualquier vericueto de internet en forma de chat o de foro. Son depredadores en la red en busca de una víctima. Este nuevo canal es uno de los preferidos por los pederastas para satisfacer sus bajos instintos. Las autoridades policiales alertan a los padres. "Igual que no dejamos que nuestros hijos transiten a ciertas horas por ciertos barrios, no deberían pasear solos por determinadas zonas de internet", afirma el inspector del Cuerpo Nacional de Policía Juan Carlos Ruiloba, jefe del grupo de investigaciones tecnológicas por internet.
La red da a los pederastas una falsa sensación de anonimato que les hace ser más atrevidos. "Se creen que están a salvo, pero siempre dejan rastro y en muchísimos casos la policía los encuentra", afirma Ruiloba. El punto de partida de muchas investigaciones se produce cuando se hallan imágenes pornográficas con menores por la red. Sólo existe delito si en las fotos aparecen víctimas reales. Cualquier animación o reproducción virtual con figuras de niños en actitudes sexuales o sometidos a vejaciones por adultos no es delito, al menos en España.
El intercambio de este material es pieza clave dentro de esta comunidad ilegal y el flujo de imágenes, el rastro que siguen los investigadores. Existen principalmente dos tipos de usuarios de pornografía infantil: los llamados coleccionistas y los productores. Los primeros simplemente almacenan el material y satisfacen sus impulsos sexuales con las imágenes. Sin embargo, muchos de ellos acaban siendo productores por exigencia de quien le proporciona las imágenes. Y ello se lleva a cabo a través de amenazas. Si el coleccionista quiere mantener el caudal entrante de fotos y vídeos, debe aportar al foro nuevo material. Para ello, tendrá que buscar en la red algún menor al que engañar.
El ojo por el que el pederasta se cuela virtualmente en las habitaciones de los menores es la webcam. Es a través de ellas con las que conseguirá imágenes del menor. Una vez se establece el primer contacto, se pone en marcha un proceso de seducción. El pederasta adoptará la personalidad que la víctima requiera para ganarse su confianza. Dirá que es un niño o niña y se documentará y le hablará de los temas que a la víctima le interesan, cosas como videojuegos, películas, deportes. Se han dado casos de pederastas que han llegado a regalar al menor una webcam para que se la instale. Es la llave. Estos ofrecimientos encaminados a la captación se denominan caramelos virtuales.
El pederasta se convierte en el amigo, amiga, novio o novia perfectos. En cuanto el proceso de seducción esté muy avanzado, el depredador pedirá a su víctima que pose ante la cámara. Primero en actitudes inocentes. Después quitándose algo de ropa o realizando pequeños juegos. Cuando llega ese momento, el agresor, en ocasiones, "se quita la máscara", dice Ruiloba. Y el menor en muchos casos acaba aceptando que su interlocutor no era un niño como él sino alguien más mayor, pero que le entiende y le escucha.
Después viene la extorsión pura y dura. Si la víctima se niega a continuar con la relación virtual, el pederasta le avisará de que tiene la dirección de todos sus contactos de correo electrónico y que es capaz de difundir el material acumulado. Con frecuencia conseguirá que el menor vaya más allá. Se conocen casos en que el agresor ha conseguido que dos menores practiquen sexo delante de la webcam mediante chantaje.
Existe sólo un escenario posible todavía más peligroso, que es cuando el agresor decide cerrar una cita con su víctima. A veces el encuentro se realiza cuando el pederasta se ha quitado ya la máscara. En una ocasión, un agresor se citó con una niña con la que había estado chateando largo tiempo haciéndose pasar por un chico de su edad. La muchacha acudió a la cita, pero acompañada de su madre. Era la hora de conocer al misterioso novio virtual. El pederasta les dijo que era el padre del muchacho y que había venido en su lugar porque éste había muerto en un fatídico accidente de coche. De ese modo, estuvo durante un tiempo todavía en relación con la chica, hasta que fue detenido.
"Si los padres detectan a cualquier adulto que se hace pasar por menor en la red, que lo denuncie inmediatamente, pues aun cuando su hijo haya quedado a salvo tras el desenmascaramiento, ese pederasta volverá a atacar. Seguro. Seguro", afirma Juan Carlos Ruiloba.