3er. Concurso de Barriletes

Autor: admin

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Ah, los barriletes! A finales del mes de septiembre de cada año, los niños de aquel entonces hacían excursiones a un cerro llamado Tamiz. Allí crecían las “varitas de montaña” o de zaraque, como se les llama en Esquipulas. Nos servían para hacer el armazón; luego, corríamos hacia los terrenos, en busca de las frutas de “cojón” que despedían un liquido blanquecino muy pegajoso, que a falta de engrudo que también hacíamos con yuquía, era ideal para pegar el papel de china de colores.
La fabricación del barrilete era una buena oportunidad para resaltar el arte y el ingenio. El pliego de papel de china costaba 1 centavo y el carrizo de hilo para elavarlo, 10. Quienes tenían dinero los elevaban hasta con tres carrizos de hilo.

Los barriletes tenían diferentes formas, así: estrellas, faroles, piscuchas, zopilotes, coronas, “sietíos” (siete barriletes en uno solo), lunas, barriletes “sontos” (los que no tenían aletones)y muchos otras formas de acuerdo a la creatividad de quien los hacía.

A estos artefactos voladores se les ponían “frenesillos”, que eran hilos que formaban un triángulo donde se amarraba el hilo parta volarlo. También tenían cola, que era formada con retazos de sábanas o camisas viejas y aletones o “barbas” de muchos colores.

La fabricación del barrilete era una buena oportunidad para resaltar el arte y el ingenio. El pliego de papel de china costaba 1 centavo y el carrizo de hilo para elavarlo, 10. Quienes tenían dinero los elevaban hasta con tres carrizos de hilo.
Los barriletes tenían diferentes formas, así: estrellas, faroles, piscuchas, zopilotes, coronas, “sietíos” (siete barriletes en uno solo), lunas, barriletes “sontos” (los que no tenían aletones)y muchos otras formas de acuerdo a la creatividad de quien los hacía.
A estos artefactos voladores se les ponían “frenesillos”, que eran hilos que formaban un triángulo donde se amarraba el hilo parta volarlo. También tenían cola, que era formada con retazos de sábanas o camisas viejas y aletones o “barbas” de muchos colores.

Se empezaban a volar desde los últimos días de septiembre y durante todo octubre, hasta finalizar el 1 de noviembre, precisamente en el día de los difuntos.
En las tardes de mucho viento el cielo se vestía de colores; se jugaba a las “soltadías” y, cuando se reventaba el hilo, todos corríamos detrás del barrilete a hacer la “capiuza”, que consistía en envolverse la mano izquierda con la mayor cantidad de hilo del barrilete ajeno. Muchas veces estas capiuzas terminaron en trompadas.
Cuando no había aire, recurríamos a una creencia: nos poníamos a silvar un estribillo que en su letra decía: “San Lorenzo barbas de oro, dame aire para este loro”.
¡Ah, los barriletes! ¡Cómo me gustaría volarlos de nuevo! Por Juan Pablo Espino

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Catgorías: Eventos, Noticias, Sociales

1 Comentarios

  1. Luis Fernando Vasquez Porras dice:

    Que lindos tiempos…gracias Juan Pablo por describirlos de manera tan precisa; La verdad esque al momento de leer esta pequeña historia regrese a los años 70 por unos minutos, recordando aquella epoca ta bella de mi niñez.