Y se llamaba…

Autor: admin
Y se llamaba…

Ayer me vi en el espejo y descubrí con un poco de pena que me estoy haciendo viejo. La que fue mi cara, lozana y de rasgos achinados, se está convirtiendo en un adefesio por el que siento algo de pena. ¡Y yo que me creí tan guapo! Pero ni modo, así es la vida y solo me consuelo pensando que como te ves me vi y como me ves te verás.

Ame con pasión a cuantas mujeres  se cruzaron por mi camino y puedo decir que en el mundo es difícil hallar a otro que haya amado tanto como yo. Cada amor es un recuerdo, una rosa ajada por el tiempo, pero al fin y al cabo, una flor que un día perfumó mi existencia y me hizo sentir que la vida, así como yo la viví, bien que valió la pena vivirla.

Viejo y cansado ahora, sólo me queda como consuelo lanzar mi imaginación hacia el pasado, ese pasado lleno de luces y de sombras en el que fui inmensamente feliz, en el que conocí mujeres bellas que me amaron y a las que yo también amé con pasión y estremecimiento.

Y fue en aquella mi juventud llena de fuego en la que la conocí a ella. Ella tenía apenas quince años y yo un mozalbete que ya andaba en veintitrés. Excesivamente bella, se arropó muchísimas veces con la luz de la luna para oírme declamar, para oír (fingiendo que salía a estudiar a la terraza), los versos que brotaban a torrentes de mis labios, cuando yo poeta y ella la musa de mis versos, formábamos la pareja ideal que solo se puede encontrar en esos amores de novela.

Pero el desengaño es cruel y un día me dejó solito en el camino de la vida. Calló mi lira y se apagaron en mi garganta los gorjeos del pájaro interior que le cantaba versos y hacía collares con retazos de lucero para regalárselos a ella.  Hace algunos años volvía a verla. Estaba hecha una señora, sin embargo, en sus ojos todavía quedaba el brillo de lo que fue su juventud. Como dijo Leonardo Fabio: “Se casó, tiene pibes ya”. ¿Me olvidó y la olvidé? No lo sé. Sólo que… “soplaron vientos de hastío en los valles de mi vida y trajeron las cenizas de mi lírica ilusión, hecha carne en las tinieblas de mi juventud perdida, donde murió mi bohemia con mi última ilusión. Hoy la nieve de los años ha plateado mis cabellos y estoy solo en las tinieblas de mi honda soledad, pero aún guardo el recuerdo de sus grandes ojos bellos, a pesar que no tuvieron para mí más que crueldad”.

Por JuanPabloEspino.com

2 Comentarios

  1. esquipulteca dice:

    Leer los primeros parrafos me hicieron llorar tambien recorde mi juventud en la que fui muy feliz llena de suenos algunos no se hicieron realidad, cuando estamos jovenes pensamos que tenemos el mundo en nuestras manos y que el tiempo no pasara. Pero pasa y deja huella, asi es la vida.
    Desde USA un saludo a mi querido pueblo, Esquipulas.

  2. Irma Ferraté dice:

    Muy bello profesor, así nos damos cuenta de lo que la vida nos da y nos perdemos.