Aún quedará poesía.

Autor: Carlos Jimenez Suchite
Aún quedará poesía.

Hoy 21 de marzo es el día internacional de la poesía. No quiero caer en clichés, sólo tengo algo para contar:

—Ante todo, muchacho -dijo el maestro- siempre te quedará la poesía

— ¿Y cómo podrá serme útil? –Contestó el discípulo-

—No tiene por qué serlo, ella no te necesita-continuó el maestro-

Habrá miseria y tendrás en tus manos los callos que te guardará el pasado. Amanecerás con el olor a tierra mojada que te dejó la tempestad, pero será de mañana, pero habrá un par de labios húmedos; entonces aún quedará poesía.

Y renacerás, encontrarás caminos que no imaginaste, piedras preciosas que antes fueron carbón. Aquellos brazos que te provocaron dolor en la columna, hoy te sostienen para que no caigas al barranco; entonces aún quedará poesía.

Cuídate de los apretones de mano que te intentan quebrar un hueso, sálvate de la melancolía de los domingos, nunca recuerdes con nostalgia un beso, pero si lo haces: tranquilo, aún quedará poesía.

Quédate un poco a donde quiera que vayas, pero recuerda que quedarse no es cuestión de tiempo, es cuestión de cicatrices. Encuéntrate y cuando lo hagas vuélvete a perder. Ya no te busques tan de prisa, no tienes nada que temer, aún quedará poesía.

Tienes que conocer el amor, es inevitable, pero no intentes desnudarlo. Tu ansia de conocimiento no siempre será una virtud, en tus virtudes siempre habrá solemnidad. Camina cuando tengas que caminar, corre cuando tengas que correr, pero también hazlo cuando no tengas que hacer nada. Hazlo porque puedes, porque no necesitas razones para hacer lo que te da vida. Ante todo, aún quedará poesía.

No malinterpretes a la soledad, no la utilices para estar solo, utilízala para estar acompañado de ti. Conócete célula por célula, deja que otros también te conozcan, confía, déjate querer, pero cuida que tan importante te haces para la vida de otra persona. Para bien o para mal, aún quedará poesía.

Nunca olvides que tu fe no funciona en contradicción con otra, tu fe es un soporte del amor. Cambia el color de la barca, pero no cambia el mar. Tienes que ser siempre capaz de tender la mano y procurar empuñarla menos. La caridad es el estado sólido del alma. Vístete de gala, aún quedará poesía.

Y cuando ya no estés, y cuando sólo te recuerde la tierra y el viento te contenga en su composición, cuando sólo queden de ti las cicatrices de tu estadía, los amores gobernados y las pupilas dilatadas: aún quedará poesía, aún quedarás en la poesía.

El maestro terminó de hablar y el discípulo no agregó ninguna palabra más, no había nada para decir. Recogió un poco de tierra y la echó en su morral, tomó su maletín,  vio fijamente a su maestro y se dio la vuelta, el camino era largo. No sabía si había entendido bien lo que acababa de escuchar, pero siguió adelante: —Qué más da –dijo- siempre seré poesía.

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