CONFORME

Autor: nicorleone

El conformismo es uno de los mayores peligros de nuestro tiempo. Quedarnos en la situación en la que estamos, sin ánimos de cambiar, sin mayores perspectivas que la de mantenernos dentro del círculo de nuestra comodidad. ¡Qué tragedia!

Sucede cuando el estudiante se alegra por aprobar con la nota suficiente. Ocurre cuando el empleado se contenta sólo con saber cómo hacer su trabajo, sin tomar interés por conocer otras áreas de la empresa. Pasa cuando el matrimonio se amolda a la rutina diaria y la vida queda en control de la costumbre cotidiana.

¡Cuánto debemos batallar con el conformismo a nivel personal!

Me avergüenza recordar las incontables ocasiones en las que opté por conformarme con resultados menores, y no llegar hasta el fondo de la cuestión. Las veces en que elegí lo bueno, en detrimento de lo mejor. Los momentos en que acaricié verdades que podrían haber cambiado el rumbo de mis planes, y no tomé ninguna decisión al respecto.

Está claro que sería difícil encontrar a alguien que acepte denominarse como una persona “conformista”. Sin embargo, día a día convivimos con el “conformista” que llevamos dentro. Sí, aunque suene duro admitirlo (y no le guste a nuestro ego), nuestra tendencia natural y humana es proclive a la inercia sustentada por el “facilismo” y la mediocridad.

Por eso me encanta la cita que mi amigo, el psicólogo Gustavo Bedrossián, comparte en cada mensaje electrónico semanal: “La vida es una aventura atrevida o no es nada” (Hellen Keller).

Entiéndame bien: no es mi intención hacer una apología del “exitismo”. Tampoco quisiera que usted piense que abogo por una vida inconformista, es decir, transformarnos en personas que estamos disconformes con todo, siempre renegando y nunca satisfechos. ¡Por favor! ¡Nada más lejos de eso!

Varios siglos atrás, San Pablo recomendó: “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta” (Romanos 12.2).

Lo que quiero establecer aquí es que precisamos vencer nuestros temores e ir más allá del sopor de la comodidad. Por eso, este fin de semana se nos presenta como una nueva posibilidad para realizar un balance que nos permita equilibrar nuestra vida pública y privada, yendo desde el conformismo hacia la conformidad de nuestro ser.

¡Buen Fin de Semana!

CRISTIAN FRANCO

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