Dos muertos y cuatro heridos en la procesión del "Cristo Negro" en Manila

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Aunque sin tener relación, aparente, en Manila Filipinas, la imágen de otro Cristo Negro (este es un nazareno) es motivo de veneración por multitudes.

black-nazarene-quiapo MANILA, Filipinas.— Al menos 80,000 devotos participaron ayer en la procesión del Cristo Negro de Quiapo, con la esperanza de que esa imagen natural de más de 400 años de antigüedad les conceda bendiciones, aunque este año le haya costado la vida a dos personas.
Una filipina, que se desvaneció durante el recorrido, falleció en el Hospital General de Filipinas de una ataque cardiaco, según la radio dzBB. La otra víctima mortal, de acuerdo con la policía, es Alex Radovan, de 44 años, quien murió pisoteado por la multitud.
En aras de la seguridad, la Iglesia católica en coordinación con las autoridades de manila había sacrificado este año un poco de tradición al prohibir que los fieles sacasen la imagen de la Iglesia de Quiapo, uno de los momentos más peligrosos de la "fiesta".
Doscientos policías, cien en cada una de las dos maromas de cincuenta metros que tiran de la carroza que transporta al Cristo Negro, sustituyeron a los "hijos" de las distintas cofradías y extrajeron a la venerada imagen fuera del centro.
Una vez fuera, entregaron las sogas a los cofrades, a quienes los filipinos llaman "mamamasan", mientras el gentío se abalanzaba sobre la escultura con toallas, pañuelos y otros paños que arrojaban a los hermanos sobre la karosa (carroza en tagalog) para que tocasen con ellos el Cristo y se los devolviesen benditos.
La marcha arrancó por la calle Villalobos, dobló a la derecha por Palanca, accedió a Gómez y continuó por Paterno, el Bulevar de Quezon, Globo de Oro…, para volver al punto de partida tras recorrer uno de los barrios más populares de la capital filipina.
Los creyentes más fervorosos avanzaron descalzos en imitación del calvario de Jesucristo, como había descrito el arzobispo de Manila, el cardenal Gaudencia Rosales, en la misa matinal que ofició en la Iglesia de Quiapo.
Aunque el Nazareno Negro sale a las calles de Manila en otras dos ocasiones a lo largo del año, en Viernes Santo y el 1 de enero, ayer fue el día por excelencia para todos sus fieles y conmemora la fecha en que la figura fue trasladada, desde Intramuros, a su actual morada.
BlackNazarene La escultura arribó en Manila el 31 de mayo de 1606, traída por misioneros agustinos recoletos desde México en un galeón que, según se dice, se incendió y dio a la piel del Cristo su inigualable tinte.
La imagen, que reproduce a Jesús doblado por el peso de la cruz, pasó a la primera iglesia de esa orden en lo que hoy es Luneta, en el casco viejo de Manila, y de ahí cambiaría, a los dos años, a la de San Nicolás de Tolentino, en Intramuros.
No sería hasta 1787 cuando, según algunos autores, la figura encuentra su residencia definitiva en Quiapo, por orden del LUcristo24 entonces arzobispo de Manila, Basilio Sancho de Santas Justas.
Algo más de un siglo antes, el 20 de abril de 1650, el Papa Inocencio X había reconocido la Cofradía de Jesús Nazareno, establecida en 1621.
Sus fieles atribuyen al Nazareno Negro incontables milagros, y cuando se les presiona por datos documentados incuestionables sacan a relucir con frecuencia que sobrevivió los grandes terremotos de 1645 y 1863, a los incendios que carbonizaron la Iglesia de Quiapo en 1791 y 1929 y al bombardeo de Manila durante la Segunda Guerra Mundial, en 1945.
La devota filipina Merceditas David, de 62 años, que no falta ningún año a esta procesión, por antonomasia machista, aseguró sin el menor atisbo de incertidumbre que la bendición del Cristo Negro ha mantenido a su familia a salvo de tragedias.

Fuente Marco Zabaleta EFE

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