ESPERANDO AL CARTERO

Autor: admin

Aquella tarde del mes de abril de 1976, me encontraba recostado sobre el quicio de la puerta principal de mi casa. Constantemente movía la cabeza dirigiendo la mirada hacia los extremos de la calle, con la esperanza de ver aparecer al cartero. Estaba casi seguro de que ese día recibiría la respuesta a una carta que habìa enviado un mes atrás. De pronto, cruzando de un lado a otro el Puente Grande, apareció la figura de aquel personaje llevando en las manos parte de la correspondencia que debía entregar. Mi corazón se aceleró cuando él encaminó sus pasos hacia donde yo me encontraba. Me saludó, se detuvo, revisó las cartas con cierta ligereza y luego dijo: _Disculpe caballero, ¿conoce usted a esta señora? Aquellas palabras las recibí como un balde de agua fría; sin embargo, cortésmente le señalé el domicilio de mi vecina. Luego, sin perder la esperanza, le pregunté: _Y para mí, ¿no lleva algo? Él sonrió al tiempo que me pedía mi nombre. Luego volvió a revisar y, de pronto, se detuvo como a mitad del paquete, extrajo un sobre y dijo: _Tiene suerte; hay una carta para usted. Una emoción indescriptible invadió mi ser. Después de agradecerle ingresé a mi vivienda, me encerré en mi habitación y me dispuse a leer con ansiedad aquella carta.
Probablemente, a usted también le sucedió, alguna vez, algo parecido.
Pues bien, en este segmento quisiera remontarme a la época en que las cartas, telegramas, invitaciones, tarjetas navideñas, encomiendas y hasta dinero en efectivo, llegaban a través de Correos y Telégrafos de Guatemala. Esta institución desapareció recientemente, en 1998 para ser más exacto. Por lo tanto, usted probablemente recuerde, dependiendo de su edad, que la oficina de Correos y Telégrafos de Esquipulas estuvo primero en la casa del licenciado Guillermo Recinos (pegado al Parque Central), luego donde doña Carmelina Cáceres (esquina opuesta a la Municipalidad), posteriormente estuvo frente a la casa de don Chema Rosa, luego en casa de don Emerio Barillas (hoy Liceo Esquipulteco), después se trasladó a la casa en donde actualmente está el Restaurante La Nueva China, para luego ubicarse en casa de la profesora Rosa Arriaza, y finalmente se trasladó al edificio en donde actualmente funciona El Correo (frente a la Policía Nacional Civil).
No sé si recuerda quiénes fueron las personas que laboraron en dicha institución. Bueno, le mencionaré algunas: Fernando Fernández, Gabriel Vidal, Jorge Ponce, Adrián Ruiz, Arturo Juárez, Bernardino Martìnez, Daniel Erazo, Víctor Martínez, Oscar Morales, Bernardino Cerón, José María Medrano, Mariel Salazar, Víctor Méndez, Fernando España, Santiago Palomo, Calixto Martínez, Estanislao Fabián, Jonás Verbena, Gabriel Ramos, Manuel Vides y Clemente Hernández, entre otros.
Hago mención de esta institución porque Correos y Telégrafos de Guatemala formó parte vital de la comunicación postal y cablegráfica de nuestros pueblos, desde que fue creada por decreto gubernativo en 1836.
De las múltiples visitas que hice a mi hermano, Mariel Salazar, en la oficina de Correos y Telégrafos, recuerdo algunos detalles interesantes que forman parte de la historia de aquel antiguo sistema de comunicación. Por ejemplo: los telegramas eran enviados por vía cablegráfica, usando un aparato transmisor y un código (el de puntos y rayas inventado por Samuel Morse). Pero imagínese cómo era de anticuado este sistema que, cuando se interrumpía la comunicación entre dos municipios, enviaban a los llamados Celadores de Líneas para que localizaran el desperfecto. Ellos recorrían a pie, revisando cuidadosamente uno por uno cada poste hasta detectar el problema. Y eso no es nada. Cuando se transmitían telegramas por teléfono, se vivía una verdadera odisea para hacerse escuchar a través de estos aparatos. El encargado de transmitirlo iniciaba gritando, por ejemplo: !Olooooopa! !Olooooopa! !Me escuuuuchaaa! Cuando finalmente era escuchado, le dictaba siempre a gritos el contenido del mensaje, de tal suerte que todos los vecinos que pasaban frente a la oficina, a esa hora, se enteraban de su contenido antes que el destinatario. !Tiempos aquellos!
Ahora todo es diferente, más rápido, versátil y moderno, con tecnología de punta. Sin embargo, en su momento, Correos y Telégrafos fue el medio que todos usamos para comunicarnos con nuestros seres queridos.
Seguramente este sistema, cuando desapareció, ya era obsoleto, pero usted no negará que recibir un telegrama, muchas veces era motivo de preocupación, mientras que la emoción de recibir una carta justificaba su larga espera.
Correos y Telégrafos también forma parte del pasado; ese pasado al que nos aferramos y que no queremos olvidar.

Guilver Salazar.

1 Comentarios

  1. eskipulteko dice:

    CUANDO MANDAMOS UNA CARTA CERTIFICADA A ESTADOS UNIDOS O A CUALQUIER OTRO LUGAR ES OBVIO QUE EL COSTO SEA MAYOR, PERO SOLO QUIERO SUGERIR, POR FAVOR, QUE DEN ALGUN RECIBO O ALGO POR EL ESTILO PARA SABER CON SEGURIDAD QUE ESA CARTA HA SIDO ENTREGADA O SI NO, POR LO MENOS COMO PODER RECLAMARLA. DIGO ESTO PORQUE SUCEDE AQUÍ EN ESQUIPULAS, NO SÉ SI ASÍ SERÁ EN OTROS LUGARES, PERO ESTÁ EN LOS ACUERDOS CONSTITUCIONALES QUE EL EMPLEADO DÉ UN RECIBO AUTÉTICO POR ESE TIPO DE SERVICIO PÚBLICO, SINO, TANTO YO COMO CUALQUIER OTRA PERSONA ESTAMOS EN LA FACULTAD DE DENUNCIAR PÚBLICAMENTE DE INMEDIATO SI ESTA ANOMALÍA SE ESTÁ DANDO, PORQUE POR SENCILLO QUE PAREZCA, O POR INSIGNIFICANTE O COMO QUIERAN TOMARLO, ESO NO ES MÁS QUE CORRUPCIÓN. SI SEÑORES “!!!!!!PURA CORRUPCIÓN!!!!!!” POR FAVOR, NO PERMITAMOS ESO NI EN LO MÁS MÍNIMO. TODO ESTO ESTÁ SUSTENTADO EN LA CONSTITUCIÓN DE LA REPÚBLICA EN EL CAP III DEL RÉGIMEN DE CONTROL Y FISCALIZACIÓN, EN LOS ARTÍCULOS DEL 232 AL 236 RESPECTIVAMENTE. Y AÚN ASÍ PREGUNTO: ¿SUPERVISA ESO LA SAT?