Esquipulas, crisol de culturas

Autor: admin

Las manifestaciones de devoción al Cristo Negro, atrae a miles de peregrinos de todas partes de Mesoamérica. Muchos visitantes traen consigo muestras de folclor que como tributo a la milagrosa imagen, ofrecen sus bailes en el atrio de la Basílica del Señor de Esquipulas.
Tal es el caso del ballet folclórico Nuevo Amanecer de Oaxaca, muchos de ellos integrantes de la mundialmente famosa Guelaguetza, quienes durante dos días entregaron al los peregrinos que visitan la Basílica de Esquipulas con motivo de las celebraciones del Milagroso Señor de Esquipulas.

El 15 de enero por la tarde, luego de la Santa Misa oficiada por el Cardenal Rodolfo Quezada, arzobispo de Guatemala, en la plazoleta de la mencionada basílica, los bailarines oaxaqueños danzaron y compartieron con los miles espectadores. También Alicia Azurdia, la Alondra de América, famosa cantante que puso su voz para la inmortal canción El Milagroso Señor de Esquipulas y su hija, la también famosa cantante, Elizabeth rindieron homenaje al Cristo Negro en la famosa celebración del 15 de enero.

Las peregrinaciones al templo de Esquipulas, en el departamento de Chiquimula, para venerar al Cristo Negro, constituyen uno de los movimientos sociales de mayor profusión en el sur de Mesoamérica desde los tiempos prehispánicos hasta nuestros días, simbiosis perfecta entre antiguas creencias prehispánicas y la fe cristiana.
Es el sincretismo, el cristianismo animista guatemalteco en todo su esplendor. Las peregrinaciones a Esquipulas flanquean la Historia, desde las profundidades del mito antiguo hasta los rituales contemporáneos. Cambian los templos, pero las esencias de la creencia han permanecido por más de setecientos años, desde 1200 d. de C. hasta nuestros días, sin mayores modificaciones.
En los tiempos antiguos, la actual Esquipulas fue habitada por el pueblo cho’rti’, que pertenecía al señorío de Mictlán, cuyo mayor centro de peregrinación era un cerro llamado Esquisuchitl (tierras floridas, nahuatl; nacimiento del río cho’rti’). Adoratorio donde se veneraba a Ek’chuak, deidad negra (el Señor Narigón), señor de los comerciantes, de los tlamemes cargadores del sur de Mesoamérica, cuya gracia era bendecir a los negociantes, en particular a los que trasegaban la sagrada sal negra de las montañas encantadas. A su templo convergían todos los caminos del sur de Mesoamérica.

Se sabe que a esta región los grandes cargadores de plumas, sal, textiles, obsidiana y jade llegaban a ofrendar su suerte y de ahí se repartían por los cuatro puntos cardinales de Mesoamérica y llegaban incluso al área andina, al sur del Nuevo Mundo. Los españoles utilizaron el contexto de este centro de peregrinaje como apoyo para la evangelización después del siglo XVI. Construyeron la primitiva iglesia católica sobre el centro del templo cho’rti’, y solicitaron al escultor portugués Quirio Cataño en 1595 la elaboración de un Cristo en madera negra. El ensamblaje de la veneración a Ek’Chuak y el Cristo, ambos negros, hizo que a partir del siglo XVII el Señor de Esquipulas se convirtiese también en el señor de los comerciantes y “en una de las imágenes más milagreras” del mundo hispanoamericano.

Los polvorientos caminos de Mesoamérica no alcanzaban para contener las multitudes que llegaban a venerar al Señor Negro, por lo que a mediados del siglo XVIII se construye un inmenso templo de corte barroco, que acoge a los peregrinos que parten desde entonces hasta nuestros días a pie o a caballo, desde distintos puntos de Guatemala, México y Estados Unidos y caminan horas y días, entre montañas y valles, hasta llegar a su destino.
Postrados en el atrio, entran de rodillas con los alabados en los labios hasta llegar al camerino del Cristo Negro, donde estallan y resplandecen lágrimas de gratitud o consuelo. La fe al milagroso Señor de Esquipulas se profesa desde Estados Unidos hasta Colombia y los peregrinos, como serpientes emplumadas, se arremolinan en el templo el día quince de Enero de todos los años para venerarlo en su día. Milagroso señor, motivo de leyendas piadosas, vigila desde su inmenso templo para bendecir a los creyentes que acuden a borbotones a rendirle pleitesía desde las profundidades del mito, peregrinación que atraviesa siglos y fronteras y hoy sigue fresca y floreciente en la fe de los hombres de maíz.

Parte del texto, Celso Lara

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1 Comentarios

  1. [...] niños que han heredado esta tradición y devoción. Esquipulas, destino religioso mesoamericano y crisol de culturas. Fuente Destino [...]