Ruidos

Autor: Carlos Jimenez Suchite
Ruidos

Siempre he soportado que estés lejos,

lo que me mata es sentirte lejos;

tocar tu puerta y que no estés,

que no estén ni tus sueños ni tus ventanas.

He recorrido más calles solo

que cualquier otro hombre del mundo,

podría jurártelo, pero sé que ya no creés en mis juramentos.

Y hacés bien.

La otra noche, mientras te pensaba,

escuché en la lámina el ruido de los gatos,

esos gatos que vos confundías con animales extraños

y te daba miedo, y temblabas en mis brazos.

Yo me reía, recuerdo cómo me reía hasta que te enojabas conmigo.

Podría pedirte disculpas ahora,

pero sería negar que también extraño reírme de tus miedos.

Y sin embargo, amor mío, nunca hubo un ruido tan grande

que fuese capaz de entorpecer la melodía del beso

que venía después, después del miedo, después del mundo.

Ahora que escucho a esos gatos y a sus escandalosas patas

estrellarse con las hojas secas de la noche,

intento tener miedo, miedo por ti, miedo por los dos.

Al final el miedo siempre llega, no cuando lo espero, pero llega;

es ese terrible momento en el que los gatos se van,

Los ruidos se terminan y el beso no aparece.

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